Cada español engorda 400 gramos de media al año y puede acumular hasta 8 kilos entre los 30 y los 50 años, según estudio
Noviembre 11, 2009
Cada año los españoles engordan un promedio de 400 gramos y pueden acumular entre 7 y 8 kilos de sobrepeso entre los 30 y los 50 años de edad, según afirman los datos del ‘European Prospective into Cancer and Nutrition Study’ ofrecidos hoy por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), con el motivo de la celebración el próximo día 12 del Día Mundial contra la Obesidad.
En España el 53,4 por ciento de los adultos y el 27,6 por ciento de los menores de edad presenta sobrepeso u obesidad, cifras que sitúan a nuestro país como el séptimo “más gordo” de toda la Unión Europea (UE). En este sentido, se estima que la obesidad puede acortar la vida hasta 10 años; triplicar la probabilidad de desarrollar cáncer de colon; cuadruplicar el riesgo de sufrir artritis; quintuplicar las posiblidades de sufrir un problema cardiaco y multiplicar por ocho el riesgo de padecer diabetes tipo II.
De hecho, “uno de cada doce españoles muere por causa del exceso de peso”, según informó el IMEO en un comunicado. Por este y otros motivos, el 40 por ciento de los españoles confiesa que “quiere adelgazar”, aunque sólo el 11,2 por ciento de la población (9,3% de los hombres y 13% de las mujeres) sigue una dieta o régimen.
Hoy en día existe un “consumo excesivo” de alimentos manufacturados –comida rápida, golosinas, refrescos y una impresionante variedad de bollería industrial– que están “al alcance de los niños” por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y colegios, explicaron desde el instituto.
A este consumo de alimentos “poco saludables” se suma la “falta de un patrón de consumo organizado”, subrayaron. “Una gran cantidad de niños no desayunan, a menudo están acostumbrados a picotear en todo momento y no comen o cenan en familia”, aseguraron. Asimismo, “hoy en día las mujeres no tienen tiempo para dedicarle al hogar y para cocinar y recurren a comidas de fácil preparación y precocinadas”, apuntaron desde el IMEO.
En esta misma línea, el ejercicio físico “es tan importante como la dieta o el apoyo psicológico”, afirmaron. Practicar algún deporte tiene numerosos efectos beneficiosos sobre el control de peso: aumenta el gasto energético; modifica la composición corporal y los hábitos alimenticios; modula el apetito, ya que disminuye la apetencia por los alimentos grasos.
Asimismo, mejora los factores de riesgo asociados a la obesidad y tiene efectos psicológicos positivos, mejorando la autoestima y el estado de ánimo; ayudando al control de la ansiedad, siendo fundamental en el mantenimiento del peso perdido que suele ser el problema principal a largo plazo.
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